QUE LA VIDA

que la vida te inspire, que la vida te ilusione, que la vida te sorprenda, que la vida te permita alcanzar el amor, la fe, y la esperanza, que tu vida nunca se acabe.
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13 marzo 2015

PARA GOZAR DE SALUD NATURAL

PARA GOZAR DE SALUD NATURAL.

Para poder gozar de salud natural hay que llegar a estar plenamente desarrollados en las facultades de entendimiento de lo que es la vida y de las leyes que la rigen.
Si no es así, es muy difícil mantenerse en el comportamiento respetuoso de los hábitos que hay que cultivar para que el organismo se mantenga en equilibrio funcional.

Mientras nos esforcemos por progresar en la comprensión de todo lo que hacen los agentes naturales por nuestro cuerpo, estaremos reforzando nuestra salud natural
Pues cuerpo y mente funcionan estrechamente unidos y uno refuerza al otro; en un cuerpo sano la mente está despejada y es fuerte; y una mente convencida y firme es una columna de apoyo a todo el organismo.

Si se adquiere conocimiento exacto de cómo funciona nuestro organismo y discernimos como aplicar los agentes naturales a nuestras necesidades es posible
obtener la  fuerza de voluntad necesaria  para enfrentarse a la tentación y vencer los hábitos insanos que se nos contagian al vivir en una sociedad consumista que pone el placer del  paladar antes que los verdaderos intereses orgánicos.
El estar bien informados nos permite valorar aún más el poder de la naturaleza y así decidirnos a respetar sus leyes.
Las personas convencidas de que la mejor forma de vivir es estar lo más cerca de la naturaleza y aprovechar todas la ventajas de los agentes naturales, sienten la necesidad de proteger el medio ambiente que les rodea y disfrutan del contacto con ella.
El mundo en general aprecia la naturaleza y sin embargo en sus hábitos y costumbres
se ve un desprecio por las leyes que mantienen la vida en el planeta.

Cuando no se ha comprobado en uno mismo el poder curativo  de la naturaleza, es probable que uno disfrute de buenos momentos en contacto con ella, pero por la asociación con personas que uno aprecia; pero cuando uno comprueba que sin necesidad de medicamentos se puede mejorar la salud y fortalecerla, entonces uno se siente intensamente motivado a beneficiarse del contacto con los agentes naturales que nos rodean.
Hacer firme el corazón para vivir de una forma más natural y saludable no está al alcance de todos, pues es necesario investigar y adquirir conocimientos que convenzan y motiven a sacrificarse hasta llegar a disfrutar plenamente con lo que es mejor para nuestro organismo.
El gozo que se siente al disfrutar de renovadas fuerzas, es una fortaleza para el ánimo y permite sacrificios que otros que no lo han sentido en sus carnes, ven como sacrificios inútiles.



RETENIENDO LA CONFIANZA EN EL MÉTODO NATURAL DE SALUD.

RETENIENDO LA CONFIANZA

El ver como una persona se mantiene aferrada al proceder que implica el respeto de las leyes que rigen la vida y la salud natural; cuando este sistema mundial en el que vivimos nos bombardea  con continuas invitaciones a infringirlas,  es una oportunidad de comprobar que es posible mantener la integridad en ese empeño.
Son tantos los beneficios que se obtienen cuando se es respetuoso y obediente a las normas que es obligado seguir para alcanzar la mejoría de la salud, que vale la pena pasar la crisis de adaptación y depurativa que se vive irremediablemente con más o menos intensidad al principio.
No es fácil mantener el autodominio necesario para mantener el esfuerzo y hacer los sacrificios que conlleva el no poder comer o hacer lo que ansiosamente apetece.
El privarse de ciertas libertades y placeres que aun siendo lícitos no son convenientes para prevenir los malestares y enfermedades que se padecen en general, y así fortalecer la salud o mejorar o curar una dolencia; no deja de ser un mal trago y hay que tener claro y estar plenamente convencido de que lo que se hace redundará en beneficios reales a más corto o más  largo plazo.
Se requiere  interés genuino  por adquirir los mínimos conocimientos que son necesarios para decidir someterse a cambios de hábitos y costumbres de muchos años.
Cuando se está viviendo la crisis de adaptación al cambiar el paradigma de comportamiento no resulta fácil  continuar estando seguro de que los síntomas que se están viviendo son pasajeros y es necesario atravesarlos para alcanzar el bienestar que seguro llega cuando el cuerpo logra deshacerse de las toxinas que están perjudicando el normal funcionamiento orgánico.
Cuando se ha vivido durante años un proceder de acuerdo con lo estipulado socialmente y en general considerado como normal desde el punto de vista médico; se requieren agallas y un pleno convencimiento de que lo natural será lo que realmente nos sacará de la  situación problemática en cuando a la deficiente salud que se tiene.
Refuerza la resolución tomada el haber experimentado en uno mismo  o visto de cerca los efectos de los agentes naturales aplicados en sentido terapéutico.
Las opiniones hasta cierto grado gratuítas de allegados,  familiares o de amigos y/o la presión de profesionales partidarios de otros sistemas terapéuticos pueden resultar un obstáculo realmente molesto y difícil de superar, en ciertos casos y bajo ciertas circunstancias.
.Como las apariencias engañan y el fruto de un buen comportamiento necesita un tiempo para ponerse de manifiesto en principio pudiera parecer que se está perdiendo el tiempo y que no vale la pena sacrificarse en espera de llegar a gozar de una buena salud natural.
Los prejuicios que muchos padecen los privan de fortaleza, y el querer agradar a una mayoría que defiende otros criterios les hace dudar del verdadero valor que tiene sujetarse a unas pautas naturales de salud que realmente son eficaces.
Por todo lo mencionado es muy bueno reforzar el propio criterio leyendo y meditando la información explicativa del por qué de los beneficios de la terapia natural y evitar la asociación estrecha con los que no son partidarios de una vida más sencilla y natural;  y la consideración de cuestiones que solo debilitarían la confianza que racionalmente se deposita en el poder curativo de los agentes naturales y de las pautas naturopáticas.      



            

EL TABERNÁCULO HUMANO.

El tabernáculo humano.


Todos los órganos, aunque son muchos, forman un solo organismo, nuestro cuerpo.
Y junto con la capacidad racional y espiritualidad forman nuestra persona.

Todos los órganos formando aparatos y sistemas trabajan en armonía para mantener la vida bajo la dirección del cerebro.
El cerebro es a la vez uno de los órganos y el responsable del  normal funcionamiento  de los demás órganos, aparatos y sistemas del cuerpo.
El cerebro es el  responsable máximo de que se mantenga la homeostasis orgánica.
Es el director de la vida del cuerpo.
Cuando cada miembro  cumple con su función, el cerebro puede permanecer ausente  de la presencia del cuerpo.
A esto le podemos llamar salud natural, es decir estar viviendo y actuando sin tener consciencia inmediata de nuestra carne y sangre ( o sea de nuestra naturaleza corpórea ).
Si bien cada órgano tiene su función específica, no puede funcionar independientemente del resto del organismo y para su normal continuidad funcional necesita el apoyo del resto.
Si bien cada órgano debe desempeñar su función con el máximo de normalidad, no se halla inmune  de ser afectado por las deficiencias de otros órgano; pudiendo afectar o ser afectado directa o indirectamente.
Si el cerebro puede realizar sus funciones de dirección orgánica plenamente la salud del cuerpo se mantiene.
Y si la forma de pensar de la persona ( ser vivo ) y sus hábitos y costumbres contribuyen al mantenimiento de las funciones del  control cerebral, la salud se fortalece o se recupera más fácilmente.
Si la persona piensa correctamente, y los órganos siguen  recibiendo cada uno lo necesario para su normal funcionamiento,  el cerebro mismo recibe un beneficio directo.
Aunque las personas que forman parte de nuestro  entorno, son independientes en sí mismas, se benefician del bienestar del cuerpo saludable de la persona que somos; y eso contribuye a la armonía convivencial.


26 junio 2014

TIERRA SEDIENTA.

A una hora vespertina,
durante un caluroso día de primavera
disfruté de regar mis olivos y viñedo, 
en la tierra que me vio nacer.
Ya estaban a punto de desfallecer, y el agua les llegó a tiempo para sobrevivir.